Vecinos del Casco Antiguo reclaman frenar nuevas viviendas turísticas ante el aumento de licencias

Vecinos del Casco Antiguo reclaman frenar nuevas viviendas turísticas ante el aumento de licencias

Denuncian que la declaración de zona saturada llega tarde y piden medidas inmediatas para proteger la convivencia y el uso residencial del centro histórico

Vecinos del Casco Antiguo de Logroño han mostrado su preocupación por el incremento de viviendas de uso turístico en el centro histórico y reclaman la suspensión inmediata de nuevas licencias para este tipo de alojamientos.
La inquietud vecinal se ha intensificado tras conocerse la tramitación de nuevas autorizaciones en la zona, en un contexto en el que el Casco Antiguo ya arrastra problemas de convivencia, pérdida de vivienda residencial y presión derivada del ocio nocturno.
Según denuncian, la declaración del centro histórico como zona saturada no tendrá efectos inmediatos y, mientras se completa su tramitación, podrían seguir concediéndose nuevas licencias durante los próximos meses. Por ello, consideran que la medida llega tarde si no va acompañada de una paralización provisional de nuevas autorizaciones.
Los vecinos advierten de que la proliferación de apartamentos turísticos está alterando el equilibrio del barrio, reduciendo la disponibilidad de vivienda para residentes y generando una transformación del Casco Antiguo hacia un modelo cada vez más orientado al visitante y menos al vecino.
La preocupación no se limita únicamente a los pisos turísticos. También se reclama mayor control sobre nuevas actividades vinculadas al ocio nocturno, como pubs y discotecas, especialmente en zonas donde ya existe una elevada concentración de actividad hostelera y molestias asociadas al ruido.
Entre las medidas que se plantean figura la suspensión temporal de nuevas licencias de viviendas turísticas en el Casco Antiguo, la limitación de su implantación en bajos de ejes peatonales y la fijación de criterios claros para determinar cuándo una zona debe considerarse saturada.
Los residentes insisten en que el Ayuntamiento debe actuar de forma preventiva y no esperar a que el problema sea irreversible. Reclaman una regulación efectiva que permita compatibilizar la actividad turística con el derecho al descanso, la convivencia vecinal y el mantenimiento del uso residencial del centro histórico.